Carlos Fuentes Macias
jueves, 15 de agosto de 2013
miércoles, 14 de agosto de 2013
Es una novela aparecida en 1962
La obra comienza cuando Artemio regresa de un viaje de negocios a
la ciudad de Hermosillo. Sufre un ataque gástrico y espera la muerte en su gran
mansión, situada en la ciudad de México. Le pasan dos pensamientos: el de su
vida corrupta y el del cuerpo que se descompone.
En su lecho rechaza al insistente cura que le quiere dar la extremaunción, incluso sabiendo que hace tiempo se ha separado de la Iglesia. Los médicos lo someten, según dice, a muchas torturas; lo avejentan con sus exámenes y con el instrumental que ocupan le extirpan su dignidad.
Artemio siente la presencia de su esposa, a la que no lo une nada, y la de su hija que lo desprecia. Ambas simulan preocupación, aunque la única causa es que Artemio no les ha querido declarar dónde está su testamento. Padilla, su secretario, pone una cinta en la grabadora en la que se oye una relación de sus negocios y de algunas propuestas.
Mientras toda esta gente se mueve alrededor de su cama, su cerebro se traslada, en ida y venida, entre el presente y el pasado. Artemio en ese momento recuerda los sucesos que lo han llevado hasta donde está. Se recuerda a sí mismo en 1919 como un joven veterano de la Revolución mexicana que llegó a la casa de los Bernal en Puebla, llevando noticias al padre y a la hermana sobre los detalles de la muerte de Gonzalo Bernal ante un pelotón de fusilamiento villista.
Su propósito era ganarse la confianza del viejo padre de Gonzalo y casarse con la hija para así apoderarse de las propiedades de los Bernal. Sin embargo Catalina, la hija de don Gamaliel, jamás llega a comprender que Artemio se ha enamorado de ella. El padre Páez, cura de la familia, le insiste en que el matrimonio le trajo la seguridad a su padre, pero al costo de su alma. Catalina se odia por la pasión que por las noches Artemio le despierta. Terminan por aborrecerse el uno al otro, y ella lo culpa de la muerte del hijo Lorenzo, quien una vez fuera de su control se alista para luchar en la guerra civil española.
Antes de Catalina hubo otra mujer, Regina, una soldadera de quien estuvo enamorado pero fue tomada como rehén por las tropas de Villa y luego la colgaron.
Después de la muerte de ella hubo otras mujeres: Lilia, una querida joven a la que llevó de vacaciones a Acapulco y que le fue infiel allí mismo; y Laura, que más tarde se casaría con otro. Pero sus aventuras no se limitaban a las mujeres.
Recuerda también a los hacendados de Puebla, sus vecinos, y cómo se apoderó de sus tierras; cómo fue elegido por primera vez diputado, para lo que se valió de todo tipo de métodos: soborno, chantaje, grandes fiestas donde los invitados se reían de él a sus espaldas. Recuerda sus grandes negocios y cómo arruinó a sus rivales. A la par de estos recuerdos, Artemio se prepara para enfrentar la soledad y la desolación que siente cuando llega el tiempo de morir. Poco antes de su hora final, Artemio revela dos episodios que explican por qué fue lo que fue.
En uno de ellos cuenta cómo fue capturado por las tropas villistas y sentenciado a muerte. Fue allí cuando decidió dar información al enemigo, aunque más tarde mató al oficial que le había prometido la traición sintiéndose culpable por el hecho.
Justifica sus actos por medio de Gonzalo Bernal, el idealista desilusionado, aunque enfrenta la muerte con valor. Bernal declara que una vez que la Revolución ha sido corrompida por aquellos que actúan sólo para vivir bien, aunque se pelee y se ganen batallas, ya perdió su condición de Revolución, que ha sido derrotada por los ambiciosos y los mediocres.
En el último capítulo se ve cómo empezó todo: Artemio Cruz nació en un petate. Durante sus primeros años su único amigo es Lunero, un mulato que sirve a la abuela y al tío de Artemio, que era borracho. Después de que por accidente mató de un tiro a su tío, Artemio huyó a Veracruz. Allí, un maestro se encargó de él y lo preparó para desempeñar el papel que llevó a cabo en la Revolución antes de perder sus ideales y de elegir la traición que lo condujo a usar el poder para corromperse.
En su lecho rechaza al insistente cura que le quiere dar la extremaunción, incluso sabiendo que hace tiempo se ha separado de la Iglesia. Los médicos lo someten, según dice, a muchas torturas; lo avejentan con sus exámenes y con el instrumental que ocupan le extirpan su dignidad.
Artemio siente la presencia de su esposa, a la que no lo une nada, y la de su hija que lo desprecia. Ambas simulan preocupación, aunque la única causa es que Artemio no les ha querido declarar dónde está su testamento. Padilla, su secretario, pone una cinta en la grabadora en la que se oye una relación de sus negocios y de algunas propuestas.
Mientras toda esta gente se mueve alrededor de su cama, su cerebro se traslada, en ida y venida, entre el presente y el pasado. Artemio en ese momento recuerda los sucesos que lo han llevado hasta donde está. Se recuerda a sí mismo en 1919 como un joven veterano de la Revolución mexicana que llegó a la casa de los Bernal en Puebla, llevando noticias al padre y a la hermana sobre los detalles de la muerte de Gonzalo Bernal ante un pelotón de fusilamiento villista.
Su propósito era ganarse la confianza del viejo padre de Gonzalo y casarse con la hija para así apoderarse de las propiedades de los Bernal. Sin embargo Catalina, la hija de don Gamaliel, jamás llega a comprender que Artemio se ha enamorado de ella. El padre Páez, cura de la familia, le insiste en que el matrimonio le trajo la seguridad a su padre, pero al costo de su alma. Catalina se odia por la pasión que por las noches Artemio le despierta. Terminan por aborrecerse el uno al otro, y ella lo culpa de la muerte del hijo Lorenzo, quien una vez fuera de su control se alista para luchar en la guerra civil española.
Antes de Catalina hubo otra mujer, Regina, una soldadera de quien estuvo enamorado pero fue tomada como rehén por las tropas de Villa y luego la colgaron.
Después de la muerte de ella hubo otras mujeres: Lilia, una querida joven a la que llevó de vacaciones a Acapulco y que le fue infiel allí mismo; y Laura, que más tarde se casaría con otro. Pero sus aventuras no se limitaban a las mujeres.
Recuerda también a los hacendados de Puebla, sus vecinos, y cómo se apoderó de sus tierras; cómo fue elegido por primera vez diputado, para lo que se valió de todo tipo de métodos: soborno, chantaje, grandes fiestas donde los invitados se reían de él a sus espaldas. Recuerda sus grandes negocios y cómo arruinó a sus rivales. A la par de estos recuerdos, Artemio se prepara para enfrentar la soledad y la desolación que siente cuando llega el tiempo de morir. Poco antes de su hora final, Artemio revela dos episodios que explican por qué fue lo que fue.
En uno de ellos cuenta cómo fue capturado por las tropas villistas y sentenciado a muerte. Fue allí cuando decidió dar información al enemigo, aunque más tarde mató al oficial que le había prometido la traición sintiéndose culpable por el hecho.
Justifica sus actos por medio de Gonzalo Bernal, el idealista desilusionado, aunque enfrenta la muerte con valor. Bernal declara que una vez que la Revolución ha sido corrompida por aquellos que actúan sólo para vivir bien, aunque se pelee y se ganen batallas, ya perdió su condición de Revolución, que ha sido derrotada por los ambiciosos y los mediocres.
En el último capítulo se ve cómo empezó todo: Artemio Cruz nació en un petate. Durante sus primeros años su único amigo es Lunero, un mulato que sirve a la abuela y al tío de Artemio, que era borracho. Después de que por accidente mató de un tiro a su tío, Artemio huyó a Veracruz. Allí, un maestro se encargó de él y lo preparó para desempeñar el papel que llevó a cabo en la Revolución antes de perder sus ideales y de elegir la traición que lo condujo a usar el poder para corromperse.
Novelas
Las buenas
conciencias 1959
Aura 1962
Zona Sagrada 1967
Cambio
de piel 1967
Cumpleaños 1969
Terra Nostra 1975
La cabeza de la
hidra 1978
Una familia
lejana 1980
Gringo
Viejo 1985
Cristóbal Nonato
1987
Constancia y
otras novelas para vírgenes 1990
La
campaña 1990
Diana o la
cazadora solitaria 1994
Los años con
Laura 1999
Instinto de Inés
2001
La
silla del águila 2003
La voluntad y la
fortuna 2008
Adán en Edén,
Alfaguara 2009
Vlad 2010
Federico en su
balcón 2012
Cuentos
Cantar de ciegos 1964
Agua quemada 1983
El naranjo 1994
Los hijos del
conquistador 1992
Las dos
Numancias 1992
Apolo y las
putas 1992
La frontera de
cristal 1995
Inquieta
compañía 2004
Todas las
familias 2006
Carolina Grau
2010
Ensayos
La nueva novela
hispanoamericana 1969
Casa con dos
puertas 1970
Tiempo mexicano 1971
Cervantes o
la crítica de la lectura 1976
Valiente mundo
nuevo 1990
El espejo
enterrado 1992
Geografía de la
novela 1993
Tres discursos
para dos aldeas 1993
Nuevo tiempo
mexicano1994
Contra Bush 2004
Los 68, Grijalbo
2005
La gran novela
latinoamericana 2011
Semblanzas
Retratos en el
tiempo, con Carlos Fuentes Lemus 1998
Teatro
Todos los gatos
son pardos 1970
El tuerto es
rey 1970
Orquídeas a la
luz de la luna 1982
Ceremonias del
alba 1991
Argumentos y
guiones cinematográficos
Pedro
Páramo 1967
Los
caifanes 1966
Un alma
pura 1965
Tiempo de
morir 1965
Las dos
Elenas 1964
El gallo de
oro 1964
¿No oyes ladrar
los perros? 1974
Nació el 11 de noviembre de 1928 en Méjico,
Fue un escritor, intelectual y diplomático,
Uno de los autores más destacados
En su país y de las letras hispanoamericanas,
Los veranos los pasaba en Méjico,
Llegó a Méjico a los 16 años, entro al
colegio Méjico
Inicio como periodista en la revista
hoy.
Se graduó de derecho en la universidad nacional
de Méjico
Y de economía.
Fue embajador de su país en Francia.
También se destacó como profesor.
Escribió varios guiones de cine y
durante toda su vida
Colaboro en periódicos y revistas en
lados del atlántico.
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